domingo, 26 de septiembre de 2010

La absorción

La noche anterior habían estado consumiendo cocaína sobre el último número de la revista Vice que estaba en el cuarto de baño. Mientras machacaban aquello con el canto de una tarjeta de fidelización del Club Carrefour habíamos estado hablando de por qué en algunas casas había revistas en el cuarto de baño y en otras no. Llegamos a la conclusión de que cada uno hace lo que ha visto en su casa toda la vida y de que cada familia comparte un mismo ritmo de evacuación, que en algunas es más lento y otras es tan rápido que no tenían tiempo ni de pensar en ese tema. Entonces pensé que en mi casa nunca habíamos tenido revistas en el baño pero hoy por hoy era para mi un gran momento al que no quería renunciar.

No volví a pensar en el tema hasta el día siguiente cuando vi el rollo de papel higiénico apoyado sobre la revista, encima del zapatero de IKEA que utilizamos precisamente para colocar todo el entretenimiento para defecar. Siempre está ahí, parece que encima de una revista es un lugar más limpio que sobre el mueble.

Entonces pensé en qué pasaría si estuviéramos absorbiendo los restos de cocaína de la noche anterior a través del ano. El papel podría haberse llenado de polvillo y nosotros estar poniéndonos ciegos sin saberlo. No era ninguna tontería. Me acordé de lo que me había contado Javi hacía dos semanas sobre introducirse pastillas por el ano cuando las otras drogas ya no le hacían efecto. Para explicármelo hacía un gesto con la mano como de “guay” con el dedo gordo de la mano levantado y el resto replegados hacia adentro. Levantaba el dedo gordo como empujando hacia arriba para que entendiera mejor la técnica. Me quedé muy flipada, pero hice ver que me parecía una cosa de lo más normal.

2 comentarios:

Joseph Karey Merrick dijo...

Yo me vi en la obligación de hacer uso de ese baño con la VIce con portada de vikingo peludo esa misma noche pero creo que todavía no había cocaína.
Me habría gustado mucho drogarme por el culo, claro.

Reflujo Esofágico dijo...

Habría sido la leche, Karey.