Anoche vi a Terelu Campos en la tele y me sorprendió lo muchísimo que se parece a su madre. Con esto quiero decir lo fea y envejecida que está. La gran papada que ha desarrollado y la cara como abotargada o hinchada por una picadura venenosa en la selva. A mi siempre me ha caído fatal, siempre me ha dado mucho asco ver como fuerza el acento andaluz cuando está guasona igual que su madre. Pero aún así no se merece esto.
Además, por si faltara poco, tuvo un encuentro con su padre muerto a través de una médium que estaba invitada en el programa. Entonces ya se descontroló por completo. Qué horror. Qué caras. Estaba desfigurada. Qué menera de llorar tan desagradable pensé yo. Aunque eso no es culpa de nadie, hay personas a las que da gusto verlas llorar como a la Pantoja en el entierro de Paquirri, y otras como la pobre Terelu, a las que más vale que no les pase nada malo.
Me pareció mucho más escalofriante lo que estaba sucediendo en el mundo de los vivos que en el de los muertos.
