El otro día vi en el porgrama "quién vive ahí" a una artista, residente en alguna provincia de andalucía, que tenía una casa gigante y llena de mierda -su obra-. Estaba forrada. Vendía. Qué fuerte pensé yo. Sus piezas más características y también más demandadas eran unas calabazas pintadas a mano por ella. Se llamaban calabazas limpia energía. Explicó que son unas calabazas que al colocarlas en una habitación de tu casa absorben toda la energía negativa y la transforman en positiva. Y se quedó tan ancha.
Después enseñó a cámara una que había realizado para la Reina Doña Sofía. Dijo que se había inspirado en ella al elegir los colores y realizar el diseño. Se la iba a regalar. Entonces pensé en la cantidad de mierda que debe recibir al año la Casa Real. Una barra de pan de 10 metros de largo, una tarta de primera comunión de 20 plantas de altura, tapetes, cubre camas con la carita de la infanta Leonor en patchwork, platos de colgar, artesanía con el perfil -ahora más suavizado- de la princesa de Asturias, calabazas limpia energía, ¿qué harán con toda esa basura?. Algún día alguien mirará en los contenedores del Palacio de la Zarzuela y se va a liar una buena.

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