La señora que está sentada a mi lado en el tren tiene los auriculares puestos y está viendo la película desde hace un rato. Yo aún no he tenido tiempo porque me estaba leyendo varios números de la revista Lecturas. Ahora que he terminado de leer, quiero empezar a ver la película. Me agacho para enchufar los auriculares y veo que mi compañera de viaje tiene sintonizado el canal de audio 7. Hago lo mismo. Es el canal de música clásica. La señora lleva más de 15 minutos mirándo atentamente la pantalla que hay en el vagón y escuchando un canal que no es. La película es Crepúsculo. Me imagino qué estará pensando, qué explicación encontrará a todo esto, qué contará a sus hijos cuando le pregunten qué película ha visto al llegar a Atocha. No sé si avisarla. Al final he decidido que no, mejor así.
sábado, 4 de diciembre de 2010
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