El mes pasado estuve dos días en un curso de formación de Shiseido en sus oficinas de Madrid. Las asistentes al curso eran dependientas de perfumerías que “trabajaban” la marca y que venían de todas las provincias de España para conocerla mejor. También había “promotoras”, profesión que nunca llegué a entender. El primer día del curso era “tratamiento” y el segundo “color”.
El formador, Antonio, era un amigable homosexual murciano de patillas finas, que había engordado 7 kilos desde enero. Conectaba a la perfección con su público por ser muy humilde y cercano. Había empezado “en tienda”. Era tan llano que no pronunciaba bien ni los nombres de los productos de su propia empresa. También confundía los verbos arrepentirse y avergonzarse y los adjetivos patente y latente, que decía indistintamente con total tranquilidad.
Empezó la primera sesión pasando lista. “A ver ¿de Silver Moon cuántas sois?, vale”–apuntaba en la libreta-. “¿De If?, al final 4”-apuntaba-.“¿De Zafiro?, muy bien.”–apuntaba-.“¿De Mary Paz?, perfecto.”–apuntaba-. Mencionó el nombre de nuestra agencia junto al resto de perfumerías sin detectar ninguna diferencia. Me hizo mucha gracia pensar que podríamos ser perfectamente un centro de depilación láser de extrarradio con estética futurista.
El formador, Antonio, era un amigable homosexual murciano de patillas finas, que había engordado 7 kilos desde enero. Conectaba a la perfección con su público por ser muy humilde y cercano. Había empezado “en tienda”. Era tan llano que no pronunciaba bien ni los nombres de los productos de su propia empresa. También confundía los verbos arrepentirse y avergonzarse y los adjetivos patente y latente, que decía indistintamente con total tranquilidad.
Empezó la primera sesión pasando lista. “A ver ¿de Silver Moon cuántas sois?, vale”–apuntaba en la libreta-. “¿De If?, al final 4”-apuntaba-.“¿De Zafiro?, muy bien.”–apuntaba-.“¿De Mary Paz?, perfecto.”–apuntaba-. Mencionó el nombre de nuestra agencia junto al resto de perfumerías sin detectar ninguna diferencia. Me hizo mucha gracia pensar que podríamos ser perfectamente un centro de depilación láser de extrarradio con estética futurista.
El primer día volví a casa con ganas de vomitar. Al principio me aplicaba las cremas que me pasaban en ambas manos, para probar las texturas y apreciar los aromas. En Shiseido los aromas son muy importantes. Antonio llegó a decir en un momento dado que, en la gama BodyCreador, aspirar el olor adelgazaba. Se quedó tan ancho. Estas inmersiones en la marca son tan brutales -un pawer point de 8 horas- que llega un momento en la que la gente enloquece y está dispuesta a aceptarlo todo. Es como un interrogatorio salvaje en el que te declaras culpable sin serlo.
Cuando tenía las manos tan llenas de sebo que no podía ni abrir los tarros, empecé a ponérmelas en los brazos y codos y finalmente en la jeta. Empecé a “trabajar” el rostro cuando me pasaron una crema tensora para la flacidez del cuello y la definición del óvalo facial. Luego me puse contornos de ojos y sérums para mujeres de 50 años y para terminar me rocié con el perfume Zen, que es tan intenso, que voy a tener que incinerar el jersey que llevaba puesto. Salí de allí omitiendo los artículos al hablar, utilizando el futuro próximo (va + a + infinitivo) para hablar en presente, diciendo tisú en lugar de pañuelo y eme-ele para referirme a ml.

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